Hace más de un mes que iniciamos el trabajo de evangelismo. Bajo un sol abrazador y luchando con una serie de contratiempos hemos ido sembrando la semilla del evangelio en corazones que Dios sabe necesitan de Cristo. La tarea no es fácil; pero, aun con eso se sale adelante. Las dificultades son diversas; fallas mecánicas, equipos que se van desgastando y una serie de otros detalles que son propios de una brega trascendente como la de llevar el evangelio por todos los rincones de nuestra ciudad. Pero no todo es negativo. Aun con los inconvenientes salimos siempre adelante. Sin duda es probada la paciencia, sabiduría y fe nuestra.
Comenzamos en la pequeña localidad de Menque con incertidumbre ya que no sabíamos si alguien llegaría a escuchar el mensaje; pero para sorpresa nuestra hubo atención y la tarea se cumplió. El sábado siguiente nos esperaba la localidad de Dichato, una gran noche la que vivimos en la plaza de esa localidad. El numero y el entusiasmo supero nuestras expectativas; sin duda la mejor de todas las salidas que van de este verano. El trabajo continuo en un sector popular de nuestra ciudad; una jornada algo fría sin mayores resultados. La plaza de nuestra ciudad una vez más nos recibía y gracias nuestro Señor como en tantas ocasiones salimos victoriosos. De la plaza nos encaramamos en uno de los cerros. Cerro Estanque es hasta hoy el último lugar que nos ha recibido.
Aun nos quedan varios lugares por visitar entre ellos los balnearios del Morro y Dichato, esperamos seguir en los sectores de Tomé y quien sabe donde más.
Traigo a mi memoria la palabra del salmo 126 que dice
“El que con lágrimas siembra,
con regocijo cosecha.
El que llorando esparce la semilla,
cantando recoge sus gavillas.Sé que en el presente parece una tarea difícil; pero, creo también que no es vano.
Pastor Ricardo Montes






