Alguien hace un tiempo escribió algo interesante y dijo lo siguiente: “Típico del movimiento evangélico, buscando reconocimiento, poder estructurado, legal, del gobierno de turno, un complejo que muchos no logran superar, quieren ser tratados en igualdad con otras iglesias “omnipotentes”, sueñan con el reconocimiento social, y sospecho que van por más; quieren un pasaje, una calle corta y perpendicular aunque sea, un plazoleta en una barriada, un monolito en una rotonda de baja circulación, porque en al avenida principal lo dudo, una placa recordatoria en la hendidura de una cornisa”


Estamos a poco de que celebren el 31 de Octubre, que desde el 2008 es feriado con motivo de La reforma. En cuanto a la reforma cito esta reflexión de un amigo: “Aprovecharemos el día de la Reforma para impulsar el feriado dicen, ¿qué Reforma?, la alta Reforma o Reforma Magisterial, la Reforma Radical, que rompió con todo; los mismos reformadores no se tragaban entre sí, por omisión dejaron que otros murieran, algunos reformadores tienen las manos manchadas con sangre, otros llevaron a la muerte a sus hermanos por visiones "apocalípticas" que nunca sucedieron, otros llamados “reformadores”, no tenían interés en ser tales, pero como enseña la historia si no hay héroes, los fabricamos, ¿quieren esconderle esto a la gente para pasar por decentes?, lo que llaman Reforma fue la consecuencia directa de los precursores de la Reforma, muchos de ellos dieron su vida por una Iglesia fiel a Cristo, abonaron la tierra con su sangre, no obstante, algunos insisten en celebrar la “reforma”, como un hecho único, e inmaculado”


Tal feriado y otras iniciativas del mundo evangélico nos invalidan a la hora de levantar una voz en contra de este y otros monumentos que construye continuamente la iglesia católica.
No es menos cierto que en muchos hospitales no falta la virgencita y sin ir tan lejos a una cuadra de mi casa alguien instaló en terreno fiscal una imagen enorme de San Sebastián. La molestia es indiscutible; pero, a mi parecer no debe ser éste argumento para que nosotros pretendamos poner nuestros símbolos e imponer al agnóstico o al ateo nuestra fe como lo pretende hacer el catolicismo romano.


Hace mucho que la sociedad chilena cambió. Atrás quedaron las multitudes católicas que se creían con autoridad para imponer sobre los demás sus prácticas éticas y religiosas; aunque una hoy sigue teniendo protagonismo y continúa metiendo su nariz. Pero los cambios son innegables y hoy lo que antes parecía un monologo donde nadie se atrevía a discutir hoy si existen voces disidentes y disonantes. En el artículo anterior me referí al monumento que la U.S.S. planea levantar. La critica no se hizo esperar y muchos que se consideran parte del mundo laico (es decir; no religioso oficial) discrepan profundamente y acudan la obra de atropello. Atropello en una sociedad que en las últimas dos décadas de democracia ha roto con muchas barreas y va camino a la pluralidad en plenitud. Aquí les dejo un articulo más que responde al porqué y qué mundo representan los mentores de tal grotesco proyecto. Una ultima cosa que deseo resaltar y que merece atención es el pasado político de quienes llevan adelante esta "obra".

A mi parecer representan la recalcitrante generación de la dictadura que aún sigue desde sus lugares de poder político y económico moviendo los hilos y pretende con la misma violencia del golpe imponernos monumentos sin previa opinión de ciudadanos comunes y corrientes como usted o como yo.

2 Response to ""

  1. carolin says:

    Totalmente de acuerdo, los cristianos evangélicos no estamos para andar compitiendo y ganando espacios con monumentos ni días feriados, sino para cumplir la Misión y Predicar de Cristo y su Salvación y con nuestro testimonio atraer a otros a que conozcan a Jesucristo.
    La Biblia dice"¿de dónde vienen las guerras?, sino de los celos y contiendas" y eso es lo que el diablo quiere; separación, división y por sobre todo confusión para anular el verdadero mensaje y que la gente no hable de la verdad que es Cristo.

    Accesible says:

    No adorarás imagenes.
    Sale de forma muy clara en la bilbia, que no debemos adorar imagenes hechas por el hombre.
    La iglésia católica se salta esa parte como si no existiera. Al final Dios juzgará a las perosnas que se dedicaron a adorar santos y virgen en vez de adorar en cuerpo y alma a Jehová Dios por medio de su hijo Jesucristo el único mediador.

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